martes, 11 de octubre de 2016

VETE TÚ, A SABER POR QUÉ.


Andaba buscando un par de cuadernos que hoy recordé, vete tú a saber por qué. En ellos hace tiempo escribí algunos textos, muchas frases absurdas e incluso lo que algún día pretendió ser una canción o algo parecido a un poema. Esa era la intención, estoy seguro. 
Reconozco también haber dibujado alguna de esas pollas de trazo básico, símbolo irreverente de toda aquella boba rebeldía sin nada de profundo pero sobrada de razones y que marcó mi actitud y la de otros, durante aquellos años. Esos años que hoy recuerdo como un tiempo lejano y porque no decirlo, como un tiempo ya, irremediablemente pasado.

Encontré sólo uno de esos dos cuadernos. Estaba debajo de este cartel doblado y descolorido que al desplegarse ante mis ojos, me devolvió cierta dosis de ilusión y alegría. Algo de nostalgia por aquellos días, y quizás  también demasiada tristeza para una tarde y un día, de tanto ruido, ostia. Aún así , éste trozo de papel raido y viejo se apoderó de inmediato de toda la atención que reservaba para  esos dos cuadernos extraviados; vete tú a saber dónde. Puede que en algún otro cajón de esta vieja cómoda heredada o en alguna de esas cajas de zapatos dónde se guardan los restos de las cosas que un día significaron algo; vete tú a saber por qué. ¿Qué más da?, hoy ya no importan absolutamente nada, como nada importan las cosas que se nos antojan importantes ahora para ser completamente absurdas e insignificantes mañana.

Así, en el tiempo en el que se consume un cigarro y con la mirada fijada en este viejo cartel, pasaron por mi cabeza algunas imágenes fugaces, muchos momentos concretos y otros tantos pensamientos sobre aquellos años en los que me pensé, me sentí y me supe autor de un proyecto musical abierto que no desiste y aún resiste. Un proyecto basado en canciones sencillas de puňo y letra, la mayoría escritas desde experiencias y vivencias de un tiempo que fue sobre todo, un tiempo confuso y en el que como otros jóvenes de mi generación,  buscaba mis propias respuestas decidida e imprudentemente entre las grietas que ya de serie traían, aquellos edificios nuevos que hoy se nos caen sin siquiera estrenarse. Las buscaba vagabundeando por  tristes y falsos horizontes de puro y oscuro cemento barato. Lo hacía con la ilusión que procura la droga sintética y la determinación de los jóvenes arrogantes, vanidosos y engreídos de un pueblo tan cateto como cualquier otro pueblo cateto, de este cateto país aferrado al bostezo y siempre temeroso de sus propios anhelos.

Seis años después desde la fecha del cartel, muchas cosas han cambiado. Especialmente que mi padre ya no está para decirme aquello de: “Estás perdio con la música Fernando” y aún sin entender nada de lo que yo hacía, hacerme sentir y saber que ahí estaba él. Otras cosas siguen igual, otras fueron a peor, y otras sencillamente son lo que son y no cambiarán jamás. Las canciones por ejemplo,  mi guitarra de segunda mano, aquel viejo piano y también la convicción de que lo hecho desde el corazón siempre será algo que merezca la pena hacer y también recordar, son hoy como entonces una certeza clara, una apuesta imprudente siempre, un empeňo irrenunciable y también una actitud con la que aferrarse a la vida. No hay nada de magia en ésta historia que también fue música, no la hay porque sencillamente tampoco  hubo chisteras y a mucha honra por cierto. Mis besos, los que me quedan por dar son todos de mi madre, ella los espera y a vosotros ya os sobran. Para los demás y a quién pueda interesar (vete tú a saber por qué), aquí dejo algunas de aquellas canciones de puňo en alto y letras honestas. Canciones con las quiero contaros que a finales de este mes Octubre y teloneando a un grande, realizaré un concierto acústico al que por supuesto estáis invitados y en el que por supuesto espero encontraros. Pero esto, esto os lo contaré más adelante y con más detalle. Deciros también que para cualquier cosa que gustéis y durante todo este mes de Octubre, me podéis encontrar las noches de sábado en Pub Fósil  (Almerimar) en modo pinchadiscos.